CANTO A LA VIRGEN DEL CARMEN

Por Roger Pérez Ulloa
Sin duda alguna cada año el mundo católico venera a la madre de Jesús, los ritos son variopintos, puros, paganos, puros y paganos, como sea la fidelidad de la comunidad con la Patrona de Chile es poderosa.
Algunas festividades son multitudinarias como en el Templo Votivo de Maipú o en la Tirana, pleno desierto de Atacama, otros son silenciosos, casi inadvertidos como en el pueblito de Toconao donde un grupo de atacameños, pueblo originario, le baila días y días con sus mejores galas a la Virgen.
Expreso estas palabras como una introducción a una actividad similar en el Villorrio de Melefquén a escasos diez kilómetros al oeste de la ciudad de Panguipulli, específicamente en la Escuela Padre Berguer, donde bajo al tutela de la Orden de las Misioneras Franciscanas y su Comunidad Laica celebran desde hace cuatro años una jornada de canto, baile y poesía a la Virgen, que se manifiesta en grupos, dúos o solistas que muestran sus virtudes auténticas, simples, emocionadas y tiernas constituyéndose en un momento mágico de la vida humana, especialmente hoy cuando el planeta gira locamente consumiendo competitividad, agresividad, frialdad e individualismo.
Sor Paulina le diría a Revista de Los Jaivas: “esto no es un show ni un espectáculo, es un momento de cercanía con nuestros congéneres, con su espiritualidad y sus talentos musicales, de danza o poesía en torno a la figura de nuestra Virgen del Carmen”.
Richard Astroza, joven laico miembro de la comunidad organizadora, señala emocionado: “comenzamos pequeñitos, hemos ido avanzando, corrigiendo, superando vallas, teniendo puntos altos como la presencia del gran Fernando Leiva o la representación de una diablada provista por alumnos de una escuela de la vecina Comuna de Lanco y siempre con la esperanza de mantenerlo en el tiempo como una reserva de la espiritualidad humana”.


